I Desafio Campoo


Tras el fiasco de no poder ir al Bilbao Night Marathon de este año por falta de tiempo para entrenar. Una nueva locura se cruzo en mi vida y esto lo digo por que sería la primera vez que me enfrentaría a tal prueba y por que solo he dispuesto de dos semanas de entreno previamente.

DESAFÍO CAMPOO es una prueba de montaña en la que se coronan las cinco cumbres más emblemáticas del conjunto montañoso de Alto Campoo, todas ellas por encima de 2.000 metros, con un recorrido de cierta exigencia de 17 Kilometros, con sus 1.145,30 metros de desnivel positivo, con 2.290,60 metros de acumulado, con salida y meta en la Estación de Esquí y Montaña de Alto Campoo. Una de las peculiaridades de la prueba es el trazado de su ruta entorno al circo glaciar de Alto Campoo.

Debido a las preediciones metereológicas para el fin de semana, el domingo se presentaba con importantes precipitaciones e incluso nieve, así que la organización en aras de proteger la seguridad de todos los participantes y en consecuencia del buen desarrollo y disfrute de la prueba, se decidió modificar la fecha pasando al sábado.

Pues aquí estamos, sábado 13 de octubre en el aparcamiento de la Estación, el reloj marca las 9:30 horas, así que hay tiempo de sobra para ir a por el dorsal, empezar a prepararse y calentar. La verdad que aquí arriba corre un aire fresco, así que no me quiero imaginar como hacia a las 8:30 cuando salieron los marchadores.

En el coche mientras me cambio me surgen muchas dudas que llevo arrastrando durante estos últimos días… que ropa llevar, cuando suba arriba que temperatura me voy a encontrar, que tiempo me va llevar completar la prueba, me dará tiempo a llegar a meta antes del cierre de la prueba, realmente estoy preparado… Puff mi cabeza va muy rápido. Pero bueno los objetivos son fáciles: disfrutar y acabar.

Las 10:30, nos llaman para una reunión técnica; consejos sobre la prueba, cronoescalada, avituallamientos, horarios, seguridad, abandonos, balizamiento y señalización.

Bueno ahora si que si, todos bajo el arco y comienza la prueba. Los 120 participantes salimos en un solo grupo, pero en unos metros se alarga el grupo y mas bien se va haciendo una larga fila.

Los dos primeros kilómetros van sobre pastos, riachuelos y follaje, donde en alguna de las zonas nos toca ir fila india por el poco espacio. Lo más gracioso de esta parte del recorrido es cuando un caballo que pastaba placidamente, decide arrancar a correr en dirección a nosotros. Madre mía que cambio de ritmo pegamos los cuatro corredores que estábamos en ese momento por allí, guau!! por los pelos, la verdad que no le sentó bien que le molestáramos.

Dejamos el verde por el duro asfalto, empezamos a subir y en breve nos encontramos en el kilómetro 4 de la prueba. Empieza la cronoescalada y uno de los tramos más duros del Desafío, dos kilómetros de ascenso. El objetivo está claro, no andar bajo ningún concepto, pues bien el cuento solo duro 500 metros. Venía con un fuerte pinzamiento en el glúteo izquierdo, así que la dureza del ascenso tampoco es que ayudara mucho. Voy haciendo unos tramos corriendo y otros andando, pero a mitad de la subida el dolor del glúteo se apodera de la zona lumbar, madre mía que dolor cada vez que intento mover la pierna izquierda. Mi cabeza va fuerte y solo pienso “esta batalla la gano yo, o el dolor” la verdad que el dolor va acabar conmigo.

Por fin el primer avituallamiento y con el se termina la cronoescalada. Aquarius, uvas, agua, plátanos, barritas energéticas, unos minutos para tomar algo y en marcha.

Empezamos a 1.530 metros y todavía nos toca subir a la primera cumbre que se sitúa ha 2.111 metros. Todavía queda por subir camino, hasta que nos encontramos una zona rocosa, ahora parece que podemos ir un poco más rápido. Empiezo a disfrutar del recorrido subiendo y bajando. PRECAUCIÓN…a partir de aquí la carrera es más técnica.

Las dos siguientes cumbres se encuentran a 2.055 metros y 2.107 metros.  Encontramos cada vez a más marchadores que ha nuestro paso nos dan prioridad, OLE!!! por ellos. En esta parte del recorrido voy pegado a otro corredor, por la dificultad y por la falta de espacio no puedo adelantarle.  Vamos bien pero tampoco es plan de arriesgar, ya que vamos muy cerca de un cortante que por la niebla no nos deja ver su altura. Entramos en una de las zonas más peligrosas, el cual es un paso provisto de cordada, justo cuando llego unos marchadores se encuentran en esa zona, madre mía voy a tope de adrenalina y ni me sujeto. Subir, bajar, escalar, no mirar al vacío, lajas, zonas rocosas, pasos estrechos, esta parte lo tiene todo.

Toca bajada y al fondo veo el segundo avituallamiento, la verdad voy rápido, jugándome el tipo y adelantando algún corredor. Justo al final de la bajada una fotógrafa me despista, como consecuencia una mala pisada…me acabo de torcer el tobillo…la chica me dice que baje por el otro lado y la respondo que no puedo apoyar la pierna…me digo a mi mismo “venga todavía queda carrera como para dejarlo ahora, no hay dolor”. Logro bajar, piso asfalto y un grupo de personas me aplauden y me dicen; animo, que en caliente no se nota el dolor.

Chute de ánimos y llego al avituallamiento (agua, coca-cola, limón, uvas, barritas energéticas, chocolate blanco). Tardo tres minutos en proseguir la marcha, pero merece la pena reponer fuerzas por que no se lo que me voy a encontrar y aparte, todavía toca coronar las dos últimas cumbre que están a 2.115 metros y 2.149 metros.

Toca subir, subir y subir. Y pienso en lo rápido que se me hace esta zona cuando me toca bajarla con la tabla en invierno. Ahora ya puedo decir que conozco la estación con y sin nieve, pero os confieso que es más agradable bajar con nieve.

Delante de mí tengo a tres corredores, así que continuo detrás de ellos sin perderles la vista. Después de una larga ascensión unas niñas en lo más alto nos gritan “cuidado al bajar”. Pues si, la bajada es sobre una zona rocosa, las piernas se aceleran, pero poniendo el freno para no terminar con algún que otro hueso roto. A mitad de bajada nos paramos los tres corredores, nos miramos y nos preguntamos los tres a la vez, ¿ahora por donde?. Ponemos la vista arriba y vemos que hemos bajado unos 10 metros demás, toca subir y coger un sendero estrecho paralelo a la cima. Ahora soy yo el que tira del grupo, así que me toca ir con un ojo en el suelo y otro buscando las balizas y señalización. La verdad que es difícil hacerlo y no perderse, ni matarse en el intento.

La siguiente parte de la prueba se disputa en una de las partes de mayor desgaste muscular, ya que más que subir en muchas de las zonas toca escalar. En esta parte me equivoco de trazado y el grupo me adelanta, por lo menos ahora me toca solo preocuparme de seguirles.

Coronamos la última cumbre, ahora solo toca bajar. Un cambio de ritmo y cuidado con el terreno. Dejo atrás a mis compañeros de los últimos kilómetros, al final veo alguien delante mío bajando, ahora toca ir a por el, le paso y continuo bajando con cuidado. Desde esta altura puedo ver bien la meta, apenas me quedaran unos kilómetros y veo a otro corredor, toca apretar lo dientes, le paso y continúo bajando ahora por un camino lleno de rodaduras: me voy animando y a lo lejos veo otro corredor queda poco para la meta así ahora toca darlo todo.

Al final entro en la meta en posición 78 de la general y parando el reloj en 2:22:16. Contento por la experiencia, con ganas de volver y repetir.

Quiero hacer una mención especial a los organizadores y colaboradores, por esta magnifica experiencia, por la preocupación desde el primer momento, por los avituallamientos, por el ambiente, por la música. GRACIAS!!! y nos vemos el año que viene.

“Cuando el agotamiento se canse, cuando la agonía se doblegue ante el dolor, cuando la derrota alce la bandera blanca, yo seguiré allí, corriendo…”

GOGOGO!!!
#GoRunningValladolid