Crónica II Media Maratón Ciudad de Cuenca. 11/11/2012

El salir a correr, entrenar, competir me gusta, y mucho. Me gusta por lo que me aporta, por la capacidad de sufrimiento, por la capacidad de superación, por la mejora, me gusta por el compañerismo, por la diversión, por el aliento ese que te dan cuando ves que no vas y por el que das tu cuando a alguien le pasa lo mismo. 

Me gusta porque me permite disfrutar de los lugares por donde corro, por el contacto con la naturaleza, por la desconexión de una rutina demasiado saturada por el estres y por la tecnología.

Por todo eso me gusta correr, pero hay tres cosas, tres únicas cosas que no me gustan cuando corro, la lluvia, el aire de cara y "mis amigas las cuestas". Pues bien de estas tres cosas hemos tenido y de lo lindo en la Media Maratón Ciudad de Cuenca.

El pasado domingo 11/11/2012 varios miembros del club nos desplazamos a esta castellana localidad con el fin de disputar la II edición de la Media Maratón. No era únicamente para correr, ya aprovechábamos para hacer algo de turismo y para disfrutar de la compañía de viejos amigos.

La mañana se levantó fresca, 6º y una amenazante lluvia nos recibieron según pusimos los pies en la calle, donde nos estaba esperando un vehículo para acercarnos a la salida. Inicialmente nuestra idea era subir calentando hasta la salida, pero bien aconsejados por los lugareños optamos por el vehículo. Según íbamos aproximandonos a la salida agradecimos el consejo, por lo empinado de las cuestas del casco antiguo de la ciudad. Aún siendo un único kilómetro desde la llegada hasta la salida en linea recta, el desnivel que había que superar era bastante considerable.

Ya en la zona de la salida, en lo más alto de la ciudad de Cuenca, pudimos contemplar un despliegue de medios, que aunque modesto, era impresionante, un grupo de protección civil bastante considerable, guardarropa, autobuses que habían subido a atletas desde la propia zona de llegada. La verdad es que tenía buena pinta (incluido el gel que nos dieron a la recepción del dorsal).

A la hora establecida y con las primeras pintas de lluvia cayendo se dio la salida a la prueba, íbamos a disfrutar-sufrir durante 21,1 kilómetros por una de las hoces sobre la que se asienta la ciudad de Cuenca. 
Una salida rápida, rapidísima cuesta abajo, de autentica locura, por una carretera de continuas curvas completamente descendente nos llevaban como en una serpiente multicolor hasta la zona más baja, justo pegaditos al río. En apenas 4 kilómetros habíamos descendido 100 metros, de ahí que el reloj marcase un ritmo brutal para las espectativas marcadas.

Dejamos atrás el asfalto y nos "meten" en un sendero de tierra que nos va a hacer empezar a sufrir (y de que manera). Un sendero en continuo sube y baja, recorriendo el margen derecho del río, pasando por zonas realmente impresionantes, increíbles, es impactante como la naturaleza ha podido generar esas zonas, permitiendonos correr por debajo de moles de piedra usadas en la actualidad como complejas paredes de escalada.

Pasamos el avituallamiento del kilometro 5, y hasta el kilómetro 9, la complicación de la situación iba en aumento, la lluvia y el frio empezaban a hacer mella en los cuerpos, y cuando abandonamos el sendero, ya bastante maltrechos y giramos por uno de los puentes a la derecha, para correr por el margen izquierdo del rio, una bofetada de aire con lluvia vuelven a lastrar un poco las condiciones. Comenzamos un recorrido de unos 4 kilómetros, en un falso llano que iba subiendo poco a poco sin apenas darse cuenta, que iba castigando las piernas, pero que nos permitia contemplar unas vistas magnificas de toda la hoz, la verdad es que solo lo que pudimos ver corriendo merece la pena sufrir un poco.

Dejamos el falso llano para pasar por debajo del ojo de un puente, pasar por encima de él y devolvernos de nuevo al tramo de tierra que ya terminó por romper los cuerpo de los que iban un poco tocados. Los que iban fuertes aprovecharon la zona para adelantar y mejorar sus marcar.

Los 4 kilómetros por la tierra se pasaron como mejor se pudieron, la ventaja que había era que aunque había estado lloviendo apenas había barro y el terreno estaba blando, con lo que las articulaciones lo agradecían. Alguna que otra caída se produjo, eso si, en la zona, que nos desembocaba en un parque ya pasado el kilómetro 19. 

Subimos unas escaleras y nos plantamos en una de las arterias de Cuenca, el calor del publico que se aproximó a ver la prueba, a pesar de la lluvia, nos permitia exprimir las pocas fuerzas que nos quedaban. Los gritos, los ánimos, los aplausos nos intentaban llevar en volandas, un 10 para la gente, de verdad.

Y sin darnos cuenta, con todo el cuerpo magullado, nos plantábamos en la meta. El tiempo fue lo de menos, ya que la carretera nos puso donde nos merecíamos. 
Aún así un placer el poder correr por unas zonas increibles, un 10 a una humilde, pero completisima organización, incluso con médico en ruta, por el recorrido elegido, repito, un 10 a la gente, un 10 a mis amigos conquenses, en especial a J.C. y a Charly que se demostró que si quieres puedes (peazo tiempazo) y un 10 a Cuenca.

Volveremos a quitarnos la espina del cróno.