Crónica I Trail San Lorenzo - Navacerrada por Chuchi Sánchez

I Trail San Lorenzo-Navacerrada

Esta vez, me embarco en algo totalmente nuevo, algo que ya tenia en mente probar, que el gusanillo me iba comiendo, un trail de montaña. De repente, me ofrecen la oportunidad, no solo de correr uno, sino además, con lo que ya dominaríamos ultradistancia, superando un maratón, 52km, con 3000 metros de ascensión acumulados.

No os molestéis en buscar esta prueba en ningún sitio, ya que se organizo en el ámbito de las Fuerzas Armadas, siendo gente trabajadora de este ministerio lo que podían participar, ya fueran militares o civiles, pero esto no le quita dureza, os lo aseguro.

La carrera en si para mi comienza días antes repasando una y mil veces tanto la mochila que debo llevar, como que estrategia seguir de alimentación e hidratacion. Hasta que oigo el pistoletazo de salida.

Rodeamos el monasterio de San Lorenzo del Escorial, y apenas recorridos 500 metros, empieza lo divertido, para arriba 6 kilómetros de subida hasta el monte Abanto, subida que se hace dura por el taponamiento de la salida, en la que el equipo, ya que la corro en esta modalidad, se dispersa bastante teniendo que esperarnos a menudo.

Seguimos con continuas subidas y bajadas, en las que gana la ascensión, viendo preciosos paisajes, ya que somos novatos en esto y decidimos ser conservadores.

Seguimos por la linde que separa Madrid y Castilla y Leon, hasta llegar al Puerto de los Leones, donde los senderistas nos aplauden. Seguimos subiendo pasando cerca de Cercedilla, y otra vez para arriba, unas cuestas del 35%, la gente resoplando y pasándolo mal, viendo mas de un abandono. Durante toda la carrera se ve a lo lejos la Bola del Mundo, cerca de nuestro destino. Vamos alternando la carrera con la caminata, ya que las subidas son imposibles de correr, y algunas bajadas seria casi un suicidio por las rocas y la pendiente, pero vamos comodos todo el camino, y con un buen humor. Se nos presenta un pequeño problema, porque a uno de los componente le entran calambres, y no puede trotar, no pudiendo aprovechar las cuestas abajo, pero al final aguanto.

La subida a Collado Ventoso se hace dura, porque el cansacio ya acumulado es grande, y la bajada es dura, pasando algo de miedo, porque noto los tobillos como chicle, parece que no pueden sostenerme, pero con tiento y cabeza, se supera.

Nos queda lo mas duro, subir a Navacerrada, son 6 kilómetros de subida, muy duros, por eso en el ultimo avituallamiento decidimos aguantar un poco mas, y para arriba. No dejamos de subir, son cuestas horrorosas, enormes pendientes. Hace un rato largo que ya las piernas ni si quiera me duelen, pero pesan muchísimo. Aquí miro el móvil, leyendo los mensajes de animo de mi equipo habitual de running, y como no de mi incansable acompañante, Belen, la cual esta vez no estará en meta con mis campeones.

Por fin construcciones, las residencias de Navacerrada, nos quedan 3 o 4 kilómetros, pero siguen siendo durísimos, subiendo por pistas de esquí. El gps se me ha quedado sin batería, pero me da igual, se que lo tenemos ahí. Llegamos al ultimo control, nos sellan el pasaporte y solo queda 1 km  cuesta abajo. Nos duele todo, las piernas tiemblan, son rocas no musculos, pero da igual, bajamos corriendo. La emoción nos embarga, pensábamos en 10 horas, y hemos entrado en 8h18m.

En la llegada nos aplauden todos como si fueramos los primeros. El equipo ha llegado al completo, a pesar de no haber entrenado la prueba como se debería, ni en terreno ni con tiempo suficiente.

En meta todo son felicitaciones, en persona y por móvil. La emoción personalmente me embarga mucho, es un reto mas conseguido, un paso mas en mi "vida deportiva".

La organización de esta prueba es un 10. Tanto los avituallamientos, como los controles, las señalizaciones, increíble. A la llegada camiseta, bolsa de deporte, sanwiches, isotónica, cerveza y masajes. Espectacular, algo digo de repetir, y pensando en el siguiente reto, ¿70?, ¿90?...o por que no, 100 Madrid-Segovia.